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El poder de la comunicación efectiva

El poder de la comunicación efectiva

rybs 7 noviembre, 2010 0 comentarios
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No aceptaron la solicitud, el cliente dijo que no, la evaluación fue desfavorable, me dicen que no están convencidos, perdí la entrevista, no me dieron el trabajo, el grupo no entendió lo que explique, etc. Muchas de las frases que escuchamos de personas que no tienen un poder efectivo para comunicar lo que quieren, lo que desean, lo que saben, y en consecuencia, frustraciones y poca creencia en ellos mismos.

Si usted es una de los seres a los que las cosas no le salen bien y cree que no tiene poder de convencimiento hacia otros, le interesa leer éste artículo. El poder de comunicar efectivamente es una de las habilidades y competencias que hoy en día le solicitamos a los colaboradores en las empresas, y que en consecuencia los estudiantes deberán desarrollar para conseguir lo que quiere en la vida.

La mayoría de lo que comunicamos lo hacemos a través del lenguaje verbal, pero debemos comprender que mucho antes de la palabra existió el gesto del lenguaje mudo, la expresión, donde el cuerpo en sí es un mensaje, y éste no ha desaparecido, el gesto continúa, ahora acompañando a la palabra, pero algunos nos olvidamos de ello.

Los buenos comunicadores, entienden, que éste existe, y que lo no verbal tiene su propia gramática, por ello aprenden del poder que tiene en una comunicación efectiva, el cuerpo, los gestos, las microexpresiones, la musicalización de la voz, y en general todo aquello que no son palabras.

Cuando nacemos nuestros primeros meses, inclusive años, no más de dos, el lenguaje no verbal se convierte en el canal de comunicación con los adultos (gestos, movimientos y sonido), posteriormente cuando aparece lo verbal trasladamos nuestros mensajes a ese canal y los adultos perdemos la sensibilidad de seguir leyendo por esa vía, los niños y niñas encuentran que los adultos reaccionan a sus palabras y parece que todos se acomodan, perdiendo una de las habilidades básicas para mejorar las relaciones con otros.

Cuando tomamos en serio el poder del lenguaje no verbal, debemos acudir al trabajo de Charles Darwin, 1872, denominado La expresión de las emociones en el hombre y los animales o el de Albert Mehrabian, un psicólogo social, quien identificó algo realmente definitivo y clave para quienes deseamos convertirnos en comunicadores efectivos.

Mehrabian identificó que el impacto total de un mensaje basado exclusivamente en lo verbal, equivale o impacta aproximadamente en un 7%. Lo que indica porqué muchos de nosotros fracasamos en nuestra comunicación, si solo somos verbales, si queremos convencer a punta de palabras, seremos pobres y malos comunicadores.

Señaló la investigación que los ritmos y los tonos de la voz influyen o impactan en nuestros mensajes en un 38%. Ahora podemos entender porqué decidimos muchas veces escuchar una emisora o ver un canal de televisión y no otro, la música de la voz representa parte de nuestro éxito en o fracaso.

Y finalmente lo más importante aquello que no podemos dejar de lado y que de ahora en adelante deberá convertirse en fuente de atención para cada uno de nosotros, nuestro cuerpo, el cual representa un 55% del impacto en el mensaje total. Cuando hablamos del cuerpo nos referimos a la postura, su mirada, la asociación de su cuerpo con las palabras.

Con esta información, nos damos cuenta que somos analfabetos en la lectura corporal, no sabemos qué dicen las personas con sus gestos, en general somos incapaces de leer lo que la gente esta comunicándonos, y lo transcendental a veces nosotros  cometemos grandes errores al querer comunicar algo que decimos en palabras, pero no impacta en musicalización y en postura corporal.

Veamos algunos ejemplos: cuando nos consideramos superiores a otros, por lo general no lo decimos, pero sí lo transmitimos, nuestro sistema de arrogancia entra a funcionar, nos estiramos, crecemos, el cuello se alarga, la cabeza va hacia atrás, la figura se pone extremadamente esbelta, y si por el contario lo que nos acompaña es la timidez, desatamos un sistema de inseguridad que se refleja en el cuello que se esconde, el hecho de bajar la cabeza, hundir el pecho y encoger los hombros, significa que tenemos la autoridad enfrente y muchos seguimos haciendo reverencia, ante uno de los padres, un jerarca de la iglesia o un jefe, etc.

Nuestro cuerpo emite mensajes que los interlocutores reciben y a los cuales responden, por ello ahora entenderemos nuestra efectividad o fracaso en los mensajes que trasladamos a otros.

Adentrémonos un poco más examinando algunas diferencias entre hombres y mujeres.  Se dice que las mujeres tienen una mejor habilidad para leer lo corporal, 87% mientras que los hombres los hacen en un 42% (según estudios de Harvard). Razón por la cual debemos tener sumo cuidado cuando queremos convencer a uno u otro.

Para finalizar debemos tener en cuenta que nuestros mensajes  deben llevar armonía, estar asociados, si una persona cruza los brazos alguien puede decir que está cerrada, que se protege, y puede ser cierto, pero es sólo un gesto, nos falta ver otros, para completar una lectura del mensaje que esta emanado de la persona, necesitamos asociar sus palabras, sus gestos y su musicalización.

El otro aspecto que debe buscar un efectivo comunicador  es la coherencia del mensaje comunicacional, si tenemos en cuenta lo señalado por el profesor Mehrabian, las palabras no impactan lo mismo que el cuerpo, por ello se dice que cuando encontramos conflicto entre lo que dicen las palabras y todo lo no verbal, se desechan las palabras, por falta de coherencia, cuidado con sus palabras que pueden ser mentirosas, pero su cuerpo no puede mentir tan fácilmente.

Cuando hablamos y no miramos, o cuando expresamos algo y nuestro tono de voz cambia, nos ahogamos, pasamos saliva, quitamos la mirada y/o nos tocamos la nariz puede que con todos esos insumos, nuestro interlocutor tenga suficiente información para no creer en nosotros, solo palabras, con incongruencias corporales afectan los canales comunicacionales y nos impiden convencer a otros.

El último elemento que debemos tener en cuenta para convertirnos en excelentes comunicadores efectivos es el contexto en el que nos encontramos para poder vincular e integrar la información que estamos recibiendo o entregando. Anteriormente decíamos que cruzar los brazos puede darnos cierta información, pero si ese gesto ocurre en una ciudad donde nos encontramos a dos grados bajo cero, puede que ese movimiento obedezca a una respuesta climática. Pero si usted se encuentra en una ciudad cálida y está en camisa y cruza los brazos puede que el mensaje sea diferente.

Recuerde siempre contrastar los tres elementos para poder tener mayor precisión de su lectura hacía todo lo que tiene que ver con un mensaje integral, donde las palabras, las tonalidades y sus gestos constituyen el éxito de su comunicación. Si usted no cree en lo que quiere decir, no lo diga pues su cuerpo y su rito verbal lo delatará, por ello es fácil encontrar los mentirosos. Con ésta información sobre usted podrá desarrollar una estrategia para ser más efectivo en la comunicación. Suerte.

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